Los mejores libros que leí el 2025

Este fue un año de preguntas grandes. En la ficción me metí en distopías y ciencia ficción. En la no ficción hay un hilo claro: libros sobre cómo vivir con más intención, cómo relacionarme con mis emociones, cómo tomar mejores decisiones. Los 40 haciendo su trabajo silencioso.
Los mejores libros que leí el 2025

El año pasado, cuando cumplí 40, escribí que el ritmo de lectura había mejorado. Este año puedo decir que se mantuvo —lo cual, a esta altura, ya es una victoria.

Hubo también un cambio de herramientas: sumé el Kindle Scribe a mi arsenal, ese donde puedo escribir y subrayar como si fuera papel. Pero la verdad es que mi año fue híbrido. Momentos de Kindle en la cama, momentos de papel en el sillón. No hubo fórmula.

Lo que sí noto, mirando la lista hacia atrás, es que este fue un año de preguntas grandes. En la ficción me metí más en ciencia ficción y distopías y en la no ficción hay un hilo claro: libros sobre cómo vivir con más intención, cómo relacionarme con mis propias emociones, cómo tomar mejores decisiones. Los 40 haciendo su trabajo silencioso.

Los podcasts siguieron siendo mi mejor fuente de descubrimiento. Entre "Leer antes de quemar", las recomendaciones de Tim Ferriss, y las cuentas de Instagram que sigo, llegaron varios de los libros que más me marcaron este año. Confiar en curadores con gustos parecidos funciona mejor que cualquier algoritmo.

Como siempre, divido la lista en ficción y no ficción, cinco libros en cada categoría. Y este año agrego un bonus que no podía dejar fuera.


Ficción

La red de Alice — Kate Quinn

Este libro me sorprendió. Una novela histórica sobre espionaje femenino durante la Primera Guerra Mundial, muy lejos del glamour de James Bond. Quinn construye dos líneas temporales que se entrelazan: Charlie, una joven americana embarazada y soltera que viaja a Francia buscando a su prima desaparecida, y Eve, una mujer de cincuenta años, alcohólica y traumada por sus años como espía.

Lo que hace brillar esta novela es cómo retrata las guerras sin filtros. Estas mujeres trabajaban con herramientas rudimentarias, bajo amenaza constante de muerte. Quinn rinde homenaje a figuras reales como Louise de Bettignies y Léonie Vanhoutte, heroínas que pagaron el precio más alto por su valentía.

El recorrido geográfico —desde Folkestone hasta la aromática Grasse— me recordó a "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr. Y el antagonista, que cita frecuentemente a Baudelaire, le da una profundidad inesperada al mal.

Una cita que me quedó:

Resulta extraño cómo los cuerpos se empeñan en seguir funcionando en medio de la pena, la culpa o la conmoción.

Hice un review más extenso acá.


El bosque oscuro — Liu Cixin

Liu Cixin se supera a sí mismo con la segunda parte de "El problema de los tres cuerpos". Leer estos libros requiere ejercicios mentales que van más allá de la distopía —acá hay física teórica espacial de verdad.

Me sorprendió conocer el término "sociólogo espacial": alguien que estudia cómo las civilizaciones nacen, crecen e interactúan. Esta segunda entrega es más política que la primera, y permite observar dinámicas de poder en la Tierra durante 500 años.

Vale la pena llegar al final solo para entender por qué se llama "El bosque oscuro" y cuál es el plan de los humanos para detener la invasión. No digo más.


Heartbreak Hotel — Katherine Vega

Este libro me llegó por el podcast "Leer antes de quemar", que suele escapar de las recomendaciones mainstream. La premisa me enganchó inmediatamente: una corporación gigante domina Inglaterra y descubre cómo clonar personas. Los clones pasan la noche en un hotel elegante y frío, donde lo que ocurre detrás de las puertas es perturbador y fascinante.

Como mucha de la tecnología que usamos hoy en día, el libro es una advertencia del uso del avance tecnológico. Una distopía donde el lujo convive con la desesperación, y donde el dinero decide quién puede tener una segunda oportunidad.

Hay escenas duras —especialmente cuando descubrimos qué hacen los huéspedes con sus clones. Un detalle inesperado: Elvis Presley aparece como uno de los clones principales. Le da calidez, humor y una nota nostálgica al caos.

Al cerrar el libro me quedé con esa sensación de después de un capítulo de Black Mirror:

¿El futuro ya empezó y estamos fingiendo que no?

Hice un review más extenso acá.


El cuarto mono — J.D. Barker

Lo encontré por recomendación de "Un Saco de Libros" en Instagram. La premisa es: una historia que alterna entre una investigación policial y el diario personal de un asesino serial, todo transcurriendo en solo tres días.

Sam Porter, el detective protagonista, no es el clásico antihéroe autodestructivo. Es un tipo normal, y eso lo hace creíble. Pero lo que realmente destaca es el diario del asesino. No porque simpatice con él —para nada— sino porque te mete en una espiral de violencia familiar que explica, sin justificar, cómo se construye alguien capaz de hacer lo que este tipo hace.

Hay una escena que involucra una rata y una ensaladera que me hizo cerrar el libro a las 11 de la noche y decidir si seguir o no. Se siente la desesperación tan real de quien estaba siendo torturado.

Lo comparo con Harlan Coben en cuanto al ritmo, pero Barker va más allá en crudeza y profundidad psicológica. Es la primera parte de una trilogía que sin duda voy a continuar.


Rey de Os — Jo Nesbø

Todos los años quiero tener más tiempo para Nesbø, y todos los años termina en mi lista. Es mi autor de cabecera.

Esta segunda parte de la historia del pueblo de Os me recordó a la serie Ozark de Netflix: esa mezcla de batalla personal con ambición desmedida. Pero lo que le agrega tensión constante es el lazo familiar entre hermanos, con traiciones que se cuecen a fuego lento.

Nesbø maneja quirúrgicamente los tiempos de esta novela. El odio entre los hermanos se hace más evidente, y las interacciones con los personajes secundarios del pueblo —todos queriendo obtener control a toda costa— mantienen la tensión hasta el final.

Indispensable leer la primera parte, "El reino", para entender todo lo que han pasado estos hermanos.


No ficción

Querido líder — Barbara Demick

Este libro llegó por recomendación de un podcast de actualidad. Al principio no me llamó la atención, pero he aprendido que los libros escritos por periodistas suelen ser muy buenos. Tienen una habilidad especial para contar hechos complejos sin aburrir.

Barbara Demick relata la vida en Corea del Norte a través de historias personales, intercalándolas con una cronología del país desde los años 70 hasta mediados de los 2000. Son relatos que humanizan a personas que, para muchos, solo existen detrás de las noticias.

Dos historias me impactaron especialmente: la señora Song, trabajadora incansable cuya lealtad al régimen comienza a tambalear cuando su hija le abre los ojos; y Mi-ran y Jun-sang, adolescentes que viven una relación a distancia marcada por la división de clases durante ocho años.

La descripción de la hambruna de los años 90 es de lo más duro que leí este año. Niños dormidos en clase por no comer, huérfanos vagando en grupos, la represión de cualquier intento de emprender para conseguir comida.

El contraste con Corea del Sur no siempre es un final feliz. Los refugiados enfrentan un abismo cultural y tecnológico, además de la culpa por haber escapado. Esa mezcla de libertad y dolor me recordó a "El hombre en busca de sentido" —la necesidad de encontrar un propósito para reconstruir la vida después del trauma.

Me quedé pensando:

¿Seríamos capaces de reconocer las señales de un régimen que limita nuestras libertades antes de que sea demasiado tarde?

Vivir la vida con sentido — Victor Küppers

Este año me propuse leer más libros sobre positivismo. En las múltiples caminatas que hice, escuchaba a Küppers en podcasts. Me gusta su historia y su actitud consecuente con ella.

Le di una oportunidad al libro y no me defraudó. A mis 40 años, hay muchos pensamientos que resuenan: reducir interacciones negativas, actuar más que pensar, ser 1% mejor cada día, ser más consciente de lo que se vive en el día a día.

Es una inyección de eso —un recordatorio para reconfigurar prejuicios sobre uno mismo. No es un libro que cambia tu vida de un día para otro. Es uno que te recuerda cosas que ya sabes pero olvidas constantemente.


No hay partes malas — Richard Schwartz

Escuchando este podcast de Tim Ferriss me topé con esta recomendación sobre manejo y sanación de traumas. Soy nuevo en este tema, pero el libro me dejó con una idea que no puedo sacar de mi mente.

En resumen: cada persona se compone de partes —incluidas las que cargan traumas— y debemos afrontarlas para recobrar control sobre ellas. Una buena analogía es la de un padre negligente que debe interesarse más por sus hijos para sanar la relación. El objetivo es convertirte en la figura protectora de esas partes heridas y empezar a entender su historia.

Ahora, cada vez que siento una emoción fuerte, trato de entender con qué parte me estoy confrontando y hacerle "cariño" para continuar su sanación. Suena simple. No lo es.


Almanack of Naval Ravikant — Eric Jorgenson

Si necesitas un shock de realidad sobre riqueza, metas, emprendimiento y responsabilidad personal, este libro lo tiene todo. No es un libro escrito por Naval, sino un compendio de sus apariciones en podcasts, entrevistas y tuits.

Son capítulos cortos, ideas compactas, modelos mentales para afrontar decisiones. Lo que más resonó conmigo es cómo nos enfrascamos en lo que Naval llama "juegos infinitos" —de estatus, de compararnos constantemente con otros. Y sus recomendaciones para tomar decisiones difíciles dejando de lado prejuicios e identidad.

No es una biblia. Es una caja de herramientas.


Sabiduría es la recompensa — Ryan Holiday

Uno de los últimos libros que leí en el año, y aún lo estoy procesando. Ryan Holiday es uno de mis autores preferidos cuando se trata de filosofía y estoicismo.

Me gustó el papel que le da a Montaigne y a Elon Musk —casi como antagonistas al abordar la adquisición de sabiduría. Abraham Lincoln también tiene un rol importante que me dejó con ganas de leer más sobre su vida.

Holiday hace que la filosofía sea accesible y liviana. Este libro es una muestra de humildad y superación personal diaria. Un guiño especial a la búsqueda constante de mentores, ambientes desafiantes, y a reevaluar las personas que nos rodean —las que nos vuelven más sabios o más estúpidos.

Una frase de Epicteto que subrayé: 

"Es imposible aprender lo que uno ya cree saber."

Bonus

Mi nombre es Emilia del Valle — Isabel Allende

Este no podía quedar fuera, aunque reconozco que los cinco de ficción que elego lo superan. Lo incluyo porque me tocó de una manera distinta: desde mi historia como chileno.

Leer este libro me hizo darme cuenta de que en Chile la historia se repite. Lo que pasó en 1891 con Balmaceda y la Guerra Civil no está tan lejos de lo que vivimos en 1973, ni de lo que seguimos discutiendo hoy. Presidentes que quieren reformar, congresos que bloquean, violencia que divide al país. Isabel Allende usa la vida de Emilia para mostrarnos ese ciclo. Y duele reconocerlo.

El punto más duro llega con las batallas de Con Cón y Placilla. Ahí la novela muestra la brutalidad de la guerra: militares desorganizados, ciudades saqueadas, venganzas políticas. Imposible no pensar en otros quiebres de nuestra historia.

Lo más interesante fue ver a Emilia evolucionar: de una niña educada bajo la religión católica a una mujer que se enfrenta a la guerra, al amor, a la pérdida y a su propia historia familiar.


Cierre

Mirando la lista completa, veo un año de preguntas más que de respuestas. Libros que me hicieron pensar en cómo vivimos, cómo nos relacionamos con nuestras emociones, cómo el poder —político, económico, familiar— moldea nuestras vidas.

Si tuviera que elegir un hilo conductor, sería este: todos estos libros, de alguna forma, hablan sobre lo que hacemos con las cartas que nos tocan. Algunos personajes escapan de regímenes totalitarios, otros enfrentan traumas familiares, otros buscan venganza o redención. Pero todos, al final, intentan encontrar sentido.

¡Gracias por leer esta lista!


¿Cuál fue tu mejor lectura de 2025? ¿Hay algo en esta lista que te llame la atención? Me encantaría saber qué estás leyendo.

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